Hemos denunciado hasta el cansancio los fraudes inmobiliarios, ya que los nuevos criminales usan trajes a la medida, y corbatas de seda. Porque hasta para dejarte en la calle hay niveles, ¿no? Es el robo VIP. La justicia luce tan lejana como conseguir lugar en la Barra del Ryoshi, un martes de ronqueo. Pero, la lucha no se detiene.
Los crímenes de tamaño “Huachicolero” inundaron recientemente nuestro pacífico municipio. Qué terror darse cuenta de que ya no sabes ni quiénes son tus vecinos. Hoy vas a pedirles una taza de azúcar, y mañana descubres sus más oscuros secretos. Hemos olvidado la importancia de la comunicación entre vecinos, de conocernos mutuamente, y de la participación y acción ciudadana.
Y por si la paranoia fuera poca... le sumamos la cartelera de acción: persecuciones por las calzadas al más puro estilo de Rápidos y Furiosos (pero con camionetas del año) y ataques con navaja a nuestros policías. Toretto estaría orgulloso de las acrobacias, pero nosotros estamos aterrados.
Colonias como Olinalá, han sido zonas de terror… predios infringiendo el uso de suelo, agresiones entre vecinos por “invadir” veredas públicas, supuestos robos a propiedades de Youtubers, y un sinfín de problemas más.
La realidad, es que estos criminales (en su mayoría) no son Sampetrinos, vienen a refugiarse al municipio, para realizar sus actividades turbias. San Pedro no debería ser un paraíso fiscal para el crimen de cuello blanco, ni el set de grabación para películas de acción baratas; necesitamos que el municipio vuelva a garantizar la tranquilidad que supuestamente viene incluida en el predial.
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