Nuestro “Gobernador-Influencer” sigue haciendo de las suyas. Samuelon, mantiene su relación tóxica con la Presa Libertad, esa obra que desde hace dos años debería estar hidratando hasta los jardines de Olinalá. Pero, aporta la misma cantidad que la duna del Sahara: NI UNA GOTA. Su imaginativa cabecita le dijo “tranquilo compadre, en la temporada de lluvias tendrás agua hasta pa llenar dos presas”.
En Nuevo León el agua es un mito, pero, el transporte público comedia de humor negro. Y es que eso ya no es una piedra en el zapato del emecista, es un TUMOR. Los camiones están chulos, ideales para la foto de Instagram con canción “aesthetic”. Y son tan escasos como la humildad en el Palacio de Gobierno. Además, pasan cada hora —si es que pasan—transformando la movilidad urbana en un ejercicio de paciencia zen, porque no tienes un humilde Tesla.
Que no te sorprenda que la "Alianza de Usuarios de Servicios Públicos" protestará por el pésimo servicio de agua de la metrópoli, y exigiera (nuevamente) mejoras en el servicio de transporte público. En Sábado Santo, entre el folclor y el delirio, se quemó a Samuel personificando a Judas. Relacionándolo con su traición a la gestión pública a cambio de unos “likes”, y evidenciando su colección de juguetes chinos, que no llegan a tiempo; así como el Metrorrey, que iba a terminarse de construir antes del mundial, ¡JA!
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