No es ningún secreto que Morena Nuevo León atraviesa una profunda reestructuración interna. ¿El motivo? La evidente lucha de egos que precedió al anuncio de Clara Luz Flores como la abanderada oficial a la gubernatura. Incluso antes de la designación, los seis aspirantes ya se encontraban divididos en facciones; hoy, cada uno ha tenido que replantear su rumbo político.
El panorama actual muestra caminos divergentes: se rumora que Waldo buscará la gubernatura por el Partido Verde; Tatiana Clouthier ha manifestado su inconformidad con la decisión, aunque mantiene su respaldo al proyecto de la presidenta; Mijes regresó a Escobedo para rendir su informe de gobierno; y de Felipe de Jesús y Judith Díaz no ha habido novedades.
Sin embargo, el escenario verdaderamente preocupante para el partido guinda se encuentra en el Poder Legislativo. Las recientes renuncias de los diputados Mario Soto, Francisco del Bosque y Brenda Velázquez han dejado a la bancada de Morena con apenas seis diputados en el Congreso local. Esto los posiciona en desventaja frente a las demás fuerzas políticas: Movimiento Ciudadano con 11, el PAN con 10 y el PRI con 10.
Ante esta desbandada, los intereses personales comienzan a salir a la luz, mientras los actores políticos evalúan en qué plataforma tendrán mejores oportunidades para sobresalir. La gran incógnita que queda en el aire es: ¿Cuántas renuncias más presenciaremos en los próximos meses?
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